Venía hoy de vuelta a casa escuchando a Carlos Carnicero en la tertulia radiofónica Hora 25 de la Cadena SER y, una vez más, ha dado una nueva lección de capacidad de expresión. La facilidad que tiene para comunicar y, sobretodo, explicar hechos es quizá el rasgo que más me gusta de él, habida cuenta que en estos tiempos basta encender tele o radio y escuchar auténticos ignorantes soltar barbaridades como si se tratasen de las verdades más absolutas.
Nunca más cierta fue aquella frase de Groucho Marx:
La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien la enciende voy a mi biblioteca y leo un buen libro.
Volviendo al tema. Esto primero es irrefutable. Se podrá estar más o menos de acuerdo con sus opiniones, pero su corrección en el habla y su capacidad de expresión son incuestionables.
Sin embargo, gente como él la podemos contar con los dedos de una mano. Bien porque las bífidas lenguas de los ¿periodistas? sólo traspasan el valladar de sus dientes para escupir veneno, caso de Jiménez Losantos o la directora de la tertulia mañanera de Telemadrid, cuyo nombre no recuerdo, entre muchos otros.
Bien porque sus intereses y su intelecto son de la más baja ralea, mención especial para los tertulianos de programas del corazón, diarios de Patricias y mandangas varias, que no merecen una línea más.
Y, por último, el sector que más me crispa. Quizá porque se creen grandes periodistas y pares en ingenio de los auténticos comunicadores. Hablo de los presentadores, comentaristas, redactores y analistas deportivos.
Es una auténtica vergüenza la labor que desempeñan en general. Siempre narran, escriben, o cualquiera que sea su medio de expresión, desde un punto de vista subjetivo, rayando en ocasiones la autocomplacencia, dónde la tergiversación de las noticias que ofrecen es alarmante e incomprensible.
Hoy, sin ir muy lejos, veía los informativos de la tarde de Cuatro, presentados por Manu Carreño y Manolo Lama. He asistido al espectáculo más bochornoso que recuerdo en un telediario.
El hecho objetivo es que un linier pitó expulsión de un jugador del Barcelona este domingo y que la jugada era muy dudosa.
Hasta ahí la noticia.
Pues bien, en lugar de ofrecer las imágenes de este suceso, que son propiedad de Sogecable, es decir, de Cuatro, han dedicado el espacio para comentar el partido a un linchamiento incomprensible y demagógico contra ese linier, permitiéndose el lujo de dudar de su profesionalidad, achacando la decisión a intereses económicos. Cómo... ¿cómo se atreven a ello cuando el señor Carreño se equivoca un día sí y otro también en la narración de los teletipos que algún pobre becario ha redactado para él?
Indignante, sencillamente indignante.
No penséis que la lista acaba con estos dos majaderos. Pocos, muy pocos, se salvan de este fenómeno tan ruin. Llegará el día en que echemos de menos a José Angel de la Casa, Antonio Lobato y esos extraños educados. Y si no, al tiempo.
Y yo me pregunto: ¿Es esto periodismo? La respuesta es no.
En fin, lo dicho. Un placer escucharle, señor Carnicero. Cada día me reafrimo más en que el auténtico periodismo no se enseña en la facultad. Por mucho título, cosa que dudo, que esta gente posea, yo no los considero ni los consideraré nunca periodistas. Son, y serán siempre, unos majaderos.
Posted by Jarvis


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